martes, 17 de junio de 2014

Agentes Inteligentes: Agentes y su Entorno & Buen Comportamiento


ESCUELA SUPERIOR POLITÉCNICA AGROPECUARIA DE MANABÍ
MANUEL FÉLIX LÓPEZ

CARRERA  INFORMÁTICA

SEMESTRE SEXTO                         PERÍODO ABR. – AGO. /2014


INTELIGENCIA ARTIFICIAL I


TEMA 2: AGENTES INTELIGENTES
* AGENTES Y SU ENTORNO
* BUEN COMPORTAMIENTO: EL CONCEPTO DE RACIONALIDAD


AUTORA:


FACILITADORA:
ING. HIRAIDA SANTANA


INTRODUCCIÓN
En este capítulo aprenderemos la diferencia entre un agente y un agente racional, así mismo aprenderemos de la percepción de un agente y de la función que describe el comportamiento del mismo. Además aprenderemos sobres las medidas de rendimientos que se utilizan para conocer el rendimiento de un agente, de los factores de los que depende la  racionalidad, conocer que es omnisciencia, aprendizaje y autonomía en un agente.
AGENTES Y SU ENTORNO
Un agente es cualquier cosa capaz de percibir su medioambiente con la ayuda de sensores y actuar en ese medio utilizando actuadores. Un agente humano tiene ojos, oídos y otros órganos sensoriales además de manos, piernas, boca y otras partes del cuerpo para actuar. Un agente robot recibe pulsaciones del teclado, archivos de información y paquetes vía red a modo de entradas sensoriales y actúa sobre el medio con mensajes en el monitor, escribiendo ficheros y enviando paquetes por la red.
El término percepción se utiliza en este contexto para indicar que el agente puede recibir entradas en cualquier instante. La secuencia de percepciones de un agente refleja el historial completo de lo que el agente ha recibido. En general, un agente tomará una decisión en un momento dado dependiendo de la secuencia completa de percepciones hasta ese instante. Si se puede especificar qué decisión tomará un agente para cada una de las posibles secuencias de percepciones, entonces se habrá explicado más o menos todo lo que se puede decir de un agente. En términos matemáticos se puede decir que el comportamiento del agente viene dado por la función del agente proyecta una percepción dada en una acción.
La función que describe el comportamiento de un agente se puede presentar en forma de tabla; en la mayoría de los casos esta tabla sería muy grande (infinita a menos que se limite el tamaño de la secuencia de percepciones que se quiera considerar). Dado un agente, con el que se quiera experimentar, se puede, en principio, construir esta tabla teniendo en cuenta todas las secuencias de percepción y determinando qué acción lleva a cabo el agente en respuesta. La tabla es, por supuesto, una caracterización externa del agente. Inicialmente, la función del agente para un agente artificial se imple mentará mediante el programa del agente Es importante diferenciar estas dos ideas.
La función del agente es una descripción matemática abstracta; el programa del agente es una implementación completa, que se ejecuta sobre la arquitectura del agente.
Buen comportamiento: el concepto de racionalidad
Un agente racional es aquel que hace lo correcto; en términos conceptuales, cada elemento de la tabla que define la función del agente se tendría que rellenar correctamente. Obviamente, hacer lo correcto es mejor que hacer algo incorrecto, pero ¿qué significa hacer lo correcto? Como primera aproximación, se puede decir que lo correcto es aquello que permite al agente obtener un resultado mejor. Por tanto, se necesita determinar una forma de medir el éxito. Ello, junto a la descripción del entorno y de los sensores y actuadores del agente, proporcionará una especificación completa de la tarea que desempeña el agente. Dicho esto, ahora es posible definir de forma más precisa qué significa la racionalidad.
Medidas de rendimiento
Las medidas de rendimiento incluyen los criterios que determinan el éxito en el comportamiento del agente. Cuando se sitúa un agente en un medio, éste genera una secuencia de acciones de acuerdo con las percepciones que recibe. Esta secuencia de acciones hace que su hábitat pase por una secuencia de estados. Si la secuencia es la deseada, entonces el agente habrá actuado correctamente. Obviamente, no hay una única medida adecuada para todos los agentes. Se puede preguntar al agente por su opinión subjetiva acerca de su propia actuación, pero muchos agentes serían incapaces de contestar, y otros podrían engañarse a sí mismos. Por tanto hay que insistir en la importancia de utilizar medidas de rendimiento objetivas, que normalmente determinará el diseñador encargado de la construcción del agente. La selección de la medida de rendimiento no es siempre fácil.
Racionalidad
La racionalidad en un momento determinado depende de cuatro factores:
        La medida de rendimiento que define el criterio de éxito.
        El conocimiento del medio en el que habita acumulado por el agente.
        Las acciones que el agente puede llevar a cabo.
        La secuencia de percepciones del agente hasta este momento.
Esto nos lleva a la definición de agente racional:
En cada posible secuencia de percepciones, un agente racional deberá emprender aquella acción que supuestamente maximice su medida de rendimiento, basándose en las evidencias aportadas por la secuencia de percepciones y en el conocimiento que el agente mantiene almacenado.
Puede afirmarse que bajo estas circunstancias el agente es verdaderamente racional; el rendimiento que se espera de este agente es por lo menos tan alto como el de cualquier otro agente.
Fácilmente se puede observar que el agente puede resultar irracional en circunstancias diferentes.
Omnisciencia, aprendizaje y autonomía
Es necesario tener cuidado al distinguir entre racionalidad y omnisciencia Un agente omnisciente conoce el resultado de su acción y actúa de acuerdo con él; sin embargo, en realidad la omnisciencia no es posible.
La racionalidad maximiza el rendimiento esperado, mientras la perfección maximiza el resultado real. Alejarse de la necesidad de la perfección no es sólo cuestión de hacer justicia con los agentes. El asunto es que resulta imposible diseñar un agente que siempre lleve a cabo, de forma sucesiva, las mejores acciones después de un acontecimiento, a menos que se haya mejorado el rendimiento de las bolas de cristal o las máquinas de tiempo.
La definición propuesta de racionalidad no requiere omnisciencia, ya que la elección racional depende sólo de la secuencia de percepción hasta la fecha. Es necesario asegurase de no haber permitido, por descuido, que el agente se dedique decididamente a llevar a cabo acciones poco inteligentes.
Llevar a cabo acciones con la intención de modificar percepciones futuras, en ocasiones proceso denominado recopilación de información, es una parte importante de la racionalidad. Un segundo ejemplo de recopilación de información lo proporciona la exploración que debe llevar a cabo el agente aspiradora en un medio inicialmente desconocido.
La definición propuesta implica que el agente racional no sólo recopile información, sino que aprenda lo máximo posible de lo que está percibiendo. La configuración inicial del agente puede reflejar un conocimiento preliminar del entorno, pero a medida que el agente adquiere experiencia éste puede modificarse y aumentar. Hay casos excepcionales en los que se conoce totalmente el entorno a priori. En estos casos, el agente no necesita percibir y aprender; simplemente actúa de forma correcta. Por supuesto, estos agentes son muy frágiles.
Los agentes con éxito dividen las tareas de calcular la función del agente en tres períodos diferentes: cuando se está diseñando el agente, y están los diseñadores encargados de realizar algunos de estos cálculos; cuando está pensando en la siguiente operación, el agente realiza más cálculos; y cuando está aprendiendo de la experiencia, el agente lleva a cabo más cálculos para decidir cómo modificar su forma de comportarse. Se dice que un agente carece de autonomía cuando se apoya más en el conocimiento inicial que le proporciona su diseñador que en sus propias percepciones. Un agente racional debe ser autónomo, debe saber aprender a determinar cómo tiene que compensar el conocimiento incompleto o parcial inicial. En la práctica, pocas veces se necesita autonomía completa desde el comienzo: cuando el agente haya tenido poca o ninguna experiencia, tendrá que actuar de forma aleatoria a menos que el diseñador le haya proporcionado ayuda. Así, de la misma forma que la evolución proporciona a los animales sólo los reactivos necesarios para que puedan sobrevivir lo suficiente para aprender por ellos mismos, sería razonable proporcionar a los agentes que disponen de inteligencia artificial un conocimiento inicial, así como de la capacidad de aprendizaje. Después de las suficientes experiencias interaccionando con el entorno, el comportamiento del agente racional será efectivamente independiente del conocimiento que poseía inicialmente. De ahí, que la incorporación del aprendizaje facilite el diseño de agentes racionales individuales que tendrán éxito en una gran cantidad de medios.
CIERRE
Los agentes son capaces de percibir su medioambiente por medio de sensores y actuadores, la percepción se utiliza para indicar al agente las entradas recibidas en cualquier instante y la secuencia de las mismas refleja el historial completo de lo que el agente ha recibido: la manera de presentar la función de un agente es en forma de tabla, la cual en la mayoría de los casos puede llegar a ser muy grande.
Un agente racional es aquel que hace lo correcto es decir, en cada elemento de la tabla que define la función del agente se tendría que rellenar correctamente. Las medidas de rendimiento tienen que ser objetivas y además no son fáciles de seleccionar. Por otro lado la racionalidad, depende de los cuatros factores que son las medidas de rendimiento, el conocimiento del medio, las acciones, las secuencias de percepciones. La racionalidad maximiza el rendimiento esperado, mientras la perfección maximiza el resultado real.

BIBLIOGRAFÍA

Russell, S, y Norving P. 2004. Inteligencia Artificial Un Enfoque Moderno. 2da ed.  Cap. 2. Pág. 37-62.